La limpieza y desinfección en hospitales está determinada por el nivel de carga bacteriana en cada espacio y por las circunstancias que se dan en cada uno de ellos (altas médicas o tratamientos). 

 

Una correcta limpieza en hospitales equivale a una mayor seguridad de los pacientes y una mejor estética del propio espacio.  

Ya son varios los estudios que afirman que el entorno directo de los pacientes como, por ejemplo, las habitaciones, está repleto de microorganismos nocivos que aumentan las posibilidades de que se produzcan infecciones nosocomiales. 

En este punto, la limpieza juega un papel clave a la hora de reducir la cantidad de microorganismos que rodean al paciente. 

 

Tipos de limpieza en hospitales 

En artículos anteriores explicábamos la diferencia entre limpiar y desinfectar. 

Así, se entiende la limpieza como el proceso mediante el cual se elimina la suciedad. 

Podemos distinguir entre dos tipos de limpieza en los ámbitos hospitalarios:

A) Limpieza rutinaria. Es aquella que se realiza de forma diaria mediante la aplicación de técnicas básicas.
B) Limpieza terminal. Es una limpieza más completa que se realiza después de altas hospitalarias o intervenciones.

 

Después de la limpieza, es importante llevar a cabo una exhaustiva desinfección del espacio y de todos sus elementos. 

 

Zonificación de la limpieza en hospitales 

 

En los hospitales y entornos sanitarios se dividen las zonas en función del riesgo que presenten ante posibles contagios y de las necesidades de limpieza que requieren. 

 

A) Zonas de bajo riesgo. Son aquellas zonas con una presencia menor al 20% de bacterias. Se corresponden con pasillos, zonas administrativas, salas de espera… Todas aquellas zonas donde no se lleva a cabo una actividad sanitaria o farmacéutica.

B) Zonas de riesgo medio. La carga bacteriana de estos espacios se sitúa entre un 20-60%. Suelen ser áreas de atención a los pacientes o de tratamiento donde se lleva a cabo una actividad médica no invasiva.

C) Zonas críticas o de riesgo alto. La carga bacteriana de estas áreas es superior al 60%. Es el caso de quirófanos, salas blancas, urgencias o habitaciones de aislamiento. 

 

En cualquier caso, la categoría de cada espacio siempre vendrá determinado por la carga bacteriana, pudiendo convertirse una sala de espera en una zona crítica en un momento determinado.  

 

Principios generales de limpieza en hospitales 

  • La limpieza siempre se llevará a cabo con el uniforme reglamentario y éste deberá ser desechado adecuadamente para evitar la contaminación cruzada. 
  • Usar guantes, preferiblemente de nitrilo para evitar alergias. 
  • Recoger la materia orgánica siempre antes de realizar la limpieza general. 
  • La limpieza siempre se realizará en húmedo ya sea barrido o fregado. Para ello se recomienda usar mopas de tejido no tejido. 
  • El material de limpieza empleado debe ser sometido a una limpieza y desinfección exhaustiva después de su uso. 
  • Evitar la generación de corrientes de aire que promuevan el movimiento de gérmenes. 
  • Llevar siempre los envases originales de detergentes y desinfectantes en el carro de limpieza. 

 

Además de seguir esta serie de pautas, deben tenerse en cuenta las dosificaciones y el uso de los productos químicos, siempre de acuerdo con las indicaciones del fabricante. 

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