Lavarse las manos después del recreo ayuda a reducir considerablemente la carga bacteriana en las manos de los niños y minimiza el riesgo de infecciones.

 

 

Muchos niños asocian el momento de la ducha al acto seguido de volver a casa del parque.

Cuántas veces habremos escuchado eso de “sacúdete los zapatos antes de entrar en casa” o “lávate las manos antes de cenar”.

Los padres entienden que los niños llegan “sucios” del parque y que, en caso de no lavar sus manos, están aumentando la probabilidad de contagios.

Pero, ¿ocurre lo mismo en los colegios? ¿Se obliga a los niños a lavar sus manos después del recreo?

Muchas veces, se acusa a la falta de tiempo o al hecho de que son muchos los niños de los que hay que responsabilizarse.

Pero éstas no son excusas suficientes para omitir el lavado de las manos después del recreo.

 

 

¿Cuántas bacterias contienen las manos de los niños después del recreo?

 

 

La microbióloga Tasha Sturm, del Cabrillo College, quiso comprobar cuántas bacterias contenían las manos de su hijo después de estar jugando en el jardín.

Por lo que, al regreso del niño, colocó la mano del menor sobre una placa Petri previamente esterilizada.

Tras mantener la placa durante un día en una incubadora con la temperatura del cuerpo (unos 37ºC aproximadamente) y dejar posteriormente la placa a temperatura ambiente, el resultado fue el siguiente:

En la mano de su hijo se identificaron millones de bacterias, la mayoría bacitos, pero también estafilococos y micrococos.

Y aunque la mayoría de estas bacterias se encuentran en diferentes partes de nuestro cuerpo y es habitual y natural estar expuestos a ellos, también es importante recordar que suponen un riesgo potencial a la hora de provocar infecciones y que el lavado de manos tiene la capacidad de reducir este riesgo considerablemente.

¿Cómo fomentar el lavado de las manos después del recreo?

A partir del año de edad, los niños aprenden a lavarse las manos y a partir de los tres años aproximadamente, son capaces de realizar esta acción por sí mismos, con supervisión y con los medios adecuados.

Cuando hablamos de medios adecuados, nos referimos al hecho de poner al alcance de los niños los dispensadores de papel y jabón, así como los grifos.

Recordemos que los dispensadores es mejor colocarlos por debajo de los 150 centímetros del suelo, que es a lo que estamos acostumbrados, para que tanto niños como personas con movilidad reducida puedan hacer un uso más cómodo de ellos.

Según un estudio de prevalencia publicado por la revista Pediatrics, el lavado de las manos con agua y con jabón reduce en un 21% el riesgo de infecciones respiratorias en niños, mientras que el uso de desinfectantes de manos lo reducen en un 31%.

 

 

¿Qué productos se necesitan para lavarse las manos en colegios?

Como en cualquier otro espacio, dotaremos los baños del colegio con dispensadores de jabón, a poder ser con cargas de espuma y dispensación automática, para evitar el riesgo de contaminación cruzada.

Y dejaremos de lado los secadores de aire para utilizar dispensadores de papel secamanos. En este artículo puedes consultar cómo este último método consigue reducir la contaminación bacteriana.

Y por último, colocaremos dispensadores de gel hidroalcohólico Purell para la desinfección de las manos. Pero recordemos que este paso siempre debe ser complementario al lavado con agua y jabón.

En total, el proceso del lavado debe durar entre 40 y 60 segundos.

Y recordemos que la higiene de manos no solo debe llevarse a cabo después de la hora del recreo entre clases, sino también durante la hora del comedor escolar.

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