La higiene en una comunidad de propietarios pasa por el orden y mantenimiento de los espacios y unos productos y frecuencia adecuados.

 

  • Orden y mantenimiento de los espacios
  • Las barandillas y el ascensor, principales focos de gérmenes
  • Control de plagas en los patios de luces o terrazas comunes
  • Los parkings o garajes, las zonas con mayor suciedad
  • Ergonomía del personal de limpieza
  • Método y frecuencia de la limpieza
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    La higiene en una comunidad de propietarios es, a menudo, el origen de conflictos y un aspecto que saca a relucir muchos roces de la convivencia.

    Es por ello que muchas comunidades optan por externalizar el servicio de limpieza.

    En este artículo repasaremos los puntos a considerar para la higiene en una comunidad de propietarios, independientemente de si ésta está a cargo de los vecinos o de una empresa especializada.

     

     

    Orden y mantenimiento de los espacios

    La frase de “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia” nunca fue tan cierta.

    Y la convivencia, en este punto, juega un papel fundamental. Por ejemplo, no dejar bolsas de basura en los rellanos o limpiar los excrementos de las mascotas en los espacios comunes ayuda a mantener los espacios más limpios y cuidados y, en consecuencia, la persona encargada de la limpieza no tendrá que destinar tanto esfuerzo a esta tarea.

    Además, mantener los espacios limpios y ordenados minimiza los roces de la convivencia.

    Las barandillas y el ascensor, principales focos de gérmenes

     

     

    Pensemos cuáles son los dos elementos más manoseados de una comunidad de vecinos. La respuesta parece clara, y es que tanto los botones del ascensor como el pasamanos de la barandilla entran en contacto directo con muchas personas (vecinos o no) al cabo del día.

    En el caso de los botones del ascensor, por ejemplo, al no percibirse suciedad a simple vista, corren el riesgo de pasar desapercibidos durante la limpieza.

    Pero es especialmente importante que en estas superficies, además de detergente, apliquemos un desinfectante que acabe con la mayoría de los gérmenes.

     

     

    Control de plagas en los patios de luces o terrazas comunes

    Algunos patios de luces o terrazas comunes se encuentran en desuso por su difícil acceso o por su falta de mantenimiento y esto provoca, en ocasiones, que ni siquiera sean tenidos en cuenta durante la limpieza.

    Este “descuido” deriva, en algunos casos, en la aparición de plagas que, posteriormente, son más difíciles de eliminar. Por ello, siempre se recomienda mantener estos espacios mínimamente limpios y ordenados, independientemente de si se usan o no.

    Los parkings o garajes, las zonas con mayor suciedad

     

     

    Los parkings o garajes de las comunidades de propietarios también son pasados por alto muchas veces en la limpieza.

    Y esto, junto con el constante movimiento de vehículos, sumado a la falta de ventilación, hace que la suciedad se acumule en grandes cantidades en cualquier rincón.

    Un barrido del suelo frecuente ayudará a minimizar los efectos de la suciedad y asegurará, además, un mejor estado, no solo del garaje, sino también de los vehículos.

     

     

    Ergonomía del personal de limpieza

    En las fincas que no cuentan con ascensor y que solo disponen de una toma de agua común, las tareas de limpieza se convierten en un trabajo de riesgo para la persona que las realiza.

    La carga de peso es, normalmente, el principal problema. Y es que además de transportar el cubo con la solución de limpieza y los diferentes productos, en algunos casos, es necesario volver al lugar donde se encuentra la toma de agua para reemplazar la solución.

    Los limpiadores Baula minimizan el impacto del peso derivado del transporte de las botellas en gran formato y permiten un mayor aprovechamiento del agua.

    Método y frecuencia de la limpieza

     

     

    La higiene en una comunidad de vecinos debe realizarse empezando por los pisos superiores y acabando por el portal, utilizando la técnica de dentro hacia fuera.

    Así, evitamos introducir la suciedad desde el exterior al interior del edificio.

    Por lo que respecta a la frecuencia, la limpieza debe llevarse a cabo, como mínimo, una vez a la semana, aunque hay comunidades que la aplican dos veces por semana.

     

    Si quieres más información sobre la higiene en una comunidad de propietarios, rellena el formulario que aparece en la barra lateral y uno de nuestros expertos te asesorará.

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