El Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España (EPINE) concluyó el año 2017 con unos datos un tanto alarmantes: las infecciones nosocomiales o intrahospitalarias crecieron 2,2 puntos respecto al año anterior, afectando así a un 7,7% de los pacientes de hospitales, centros médicos, centros sociosanitarios… 

El estudio, además, afirmaba que la probabilidad de que se produzcan infecciones nosocomiales es mayor cuanto más larga es la estancia del paciente en el centro. Esto puede deberse a que los procesos de limpieza y desinfección más exhaustivos se llevan a cabo en momentos de altas o ingresos, pasando a ser más moderados o simplemente de “mantenimiento” para el resto de pacientes. 

Esto nos demuestra que debemos estar atentos a todos los elementos que conforman el espacio (cortinas, barandillas, puertas, ventanas…) ya que cualquier superficie es buena para los gérmenes. 

En cuanto a la higiene de los pacientes, una higiene y desinfección de las manos constante ayuda a prevenir las infecciones nosocomiales. En cualquier caso, la opción más eficaz siempre será el lavado de manos con agua y con jabón. Pero en los casos en los que esta acción no sea posible, optaremos por la desinfección de las manos con geles hidroalcohólicos. Puedes consultar las ventajas de los geles desinfectantes aquí 

Por último, los desinfectantes que se emplean para la eliminación de gérmenes en el espacio, deben estar en posesión del Registro DES, que garantiza la eficacia de este producto en entornos sanitarios. Y por lo que respecta al jabón de manos, existen soluciones especialmente diseñadas para combatir los microbios. Puedes consultarlas en este artículo 

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