En algunos entornos, cuando se realizan monitorizaciones para comprobar la limpieza y desinfección de las diferentes superficies, los resultados revelan que aún quedan microorganismos pese a haber llevado a cabo ambos procesos de forma correcta. Una de las principales causas cuando se dan estos casos suele ser la resistencia en gérmenes. 

¿Qué es la resistencia en gérmenes? 

La resistencia en gérmenes es la capacidad que tienen estos microorganismos para sobrevivir a los efectos de algunos desinfectantes. Existen dos tipos de resistencia: intrínseca o adquirida. 

  • La resistencia intrínseca es aquella que se presenta de forma natural en el germen y puede ser debida a diferencias estructurales en el mismo que a su vez provoca diferentes sensibilidades ante algunos desinfectantes. Este efecto también puede deberse a la presencia de enzimas inactivadoras. 
  • La resistencia adquirida es aquella que se da en gérmenes que han experimentado un cambio genético o la que viene derivada por un biofilm que protege a los microorganismos de la acción del desinfectante. 

¿Cómo combatir la resistencia en gérmenes? 

La resistencia en gérmenes debe combatirse con productos específicos para la eliminación de biofilms y, sobre todo, empleando sistemas que nos ayuden a detectar la presencia de los mismos. En otro post hablamos de aplicar los desinfectantes más potentes únicamente cuando fuera necesario, precisamente para evitar resistencias y poderlas combatir de forma eficaz en caso de que ya se hayan producido.  

¿Cómo evitar la resistencia en gérmenes? 

La clave para evitar este fenómeno es contar con más de un desinfectante de diferente composición (por ejemplo, uno en base a cloro y otro en base a amonios cuaternarios) e irlos rotando durante la semana o el día, dependiendo del plan de limpieza y desinfección. Así evitamos que los gérmenes se “acostumbren” y puedan defenderse cuando se usa el mismo desinfectante.

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