Limpiar el material de limpieza tras su uso ayuda a frenar la contaminación y hace que la higienización de los espacios sea más eficaz.

 

 

En artículos anteriores advertíamos que el material de limpieza es una posible fuente de contaminación cruzada y proponíamos los productos de un solo uso para evitar que se produzca este fenómeno.

Pero lo cierto es que los productos desechables son una alternativa solamente en algunos casos. En otras situaciones, no podemos prescindir de cepillos, escobas, recogedores o fregonas.

Aunque sí está en nuestra mano garantizar que este material de limpieza no se convierte en una fuente de contaminación cruzada o, al menos, minimizar esta posibilidad.

A continuación, explicamos el proceso para el correcto mantenimiento del material de limpieza tras su uso.

 

 

Lavado y desinfección del material de limpieza

Para la limpieza y desinfección de escobas, cepillos o recogedores, entre otros útiles de limpieza, debe destinarse un espacio adecuado para este fin y que no ponga en riesgo la actividad profesional.

Limpiaremos el material con una mezcla de agua y detergente, cuyo carácter será determinado en función del tipo de residuo que se haya eliminado.

Por ejemplo, si hemos recogido grasas, el detergente a utilizar para la limpieza del material deberá ser de carácter alcalino.

Los entornos que presenten un mayor riesgo de contaminación cruzada deberán proceder también a la desinfección en base a hipoclorito sódico del material de limpieza.

La importancia del secado después de la limpieza

En muchas ocasiones, subestimamos la importancia de secar las superficies después de limpiar.

En el caso del material de limpieza, esta acción es especialmente relevante, ya que ayuda a reducir el riesgo de proliferación de gérmenes en los propios útiles. Recordemos que estos microorganismos se alimentan a través de la humedad o acumulaciones de agua sobre las superficies.

Para garantizar el correcto secado del material de limpieza, los colgaremos en ganchos a la pared, en el caso de escobas, cepillos, recogedores, etc.

Por lo que respecta a las bayetas, las tendremos bien estiradas y las dejaremos secar al aire.

La codificación por colores ayuda a minimizar riesgos

Ya hemos hablado de las ventajas que ofrece la codificación por colores de los útiles durante la limpieza.

Cuando procedemos a higienizar el material de limpieza, el código de colores cobra especial importancia.

Nuestra recomendación es elegir siempre el color del material de limpieza teniendo en cuenta el tipo de residuo a eliminar.

De esta forma, elegiremos el color lo más diferente posible a dicho residuo. Así, podremos detectar restos a simple vista y combatiremos con mayor facilidad la contaminación cruzada.

Los útiles de limpieza Vikan están disponibles en una amplia gama de colores que ayuda a codificar la limpieza.

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