El ahorro y los productos de limpieza pueden ir de la mano gracias a una mayor optimización de consumo y la efectividad en las tareas de limpieza.

 

 

Es bastante habitual asociar el término calidad a un coste más elevado de los productos de limpieza. Pero, a medio y largo plazo, esto no es del todo cierto.

También es una práctica frecuente el hecho de “recortar” en el ámbito de la limpieza, al considerarse ésta una tarea muy banal que, en ocasiones, consideramos que solo basta con cubrirlas con lo justo.

Por desgracia (o no), los efectos de la limpieza apenas son visibles. Pero debemos tener cuidado con este pensamiento, ya que los efectos son más que notables cuando la limpieza no se lleva a cabo de forma correcta. Y esto, puede perjudicarnos (¡y mucho!).

 

 

Menos margen de error

 

 

Los productos de limpieza que se consideran de calidad presentan una formulación perfectamente estudiada que determinará la aplicación de dicho producto.

A veces, no se trata tanto de la superficie que vayamos a limpiar (cristales, madera, etc.), sino del tipo de residuo que vamos a eliminar.

Como comentábamos en este artículo, para la materia de carácter alcalino usaremos justamente limpiadores del carácter contrario, es decir, ácidos. Mientras que para la materia ácida, como es el caso de la grasa, emplearemos limpiadores alcalinos.

Sí que es cierto que algunos de estos productos son susceptibles a dañar algunas superficies y, para ello, recurriremos a los limpiadores neutros.

Usando productos de limpieza de calidad nos aseguraremos de que la formulación es la correcta, evitando así los productos de baja calidad que, en su estado puro, ya se encuentran demasiado diluidos en agua.

 

 

Mayor satisfacción de los usuarios y del personal de limpieza

 

 

Los productos de limpieza de calidad generan una mayor satisfacción en los usuarios y en el personal de limpieza por dos razones: son más efectivos y seguros y su aplicación conlleva un menor esfuerzo.

Muchos fabricantes de detergentes de bajo coste reducen las cantidades de agentes químicos en su formulación y los sustituyen por una mayor cantidad de agua. El resultado es un producto en estado puro menos concentrado. Y el principal motivo es abaratar costes.

Esto, a su vez, puede provocar una menor eficacia durante las tareas de limpieza. Así, seguiremos teniendo superficies sucias y contaminadas y, por lo tanto, la necesidad de volver a limpiar.

Como es lógico, el esfuerzo que tiene que hacer el personal de limpieza al limpiar con productos de baja calidad es mayor, ya que tienen que aplicar más fuerza durante el proceso de acción mecánica o bien volver a aplicar el producto y limpiar nuevamente por la baja efectividad de éste.

Si usamos productos de limpieza de calidad, evitamos ambos problemas, ya que este tipo de productos suele testarse científicamente en condiciones similares a las de su aplicación.

 

 

Mayor ahorro a largo y medio plazo

 

 

Y ahora buscamos respuesta a la pregunta del millón: ¿es compatible el ahorro con los productos de limpieza de calidad?

 

Si bien es cierto que la inversión que se hace al comprar productos de limpieza de calidad es mayor a la que se hace con productos con una calidad más justa, a la larga, podemos observar un ahorro comprobable.

Y es que, al ser la formulación de los productos de limpieza de calidad más concentrada, requiere usar una menor cantidad de producto durante la limpieza.

Además, su alta eficacia evita que tengamos que repetir la limpieza varias veces hasta obtener los resultados esperados.

De esta forma, pese a que el coste inicial del producto es mayor, ofrece un consumo más óptimo.

 

En Papelmatic trabajamos con productos químicos de limpieza de calidad especialmente diseñados para la higiene de los entornos profesionales. Si quieres información sobre nuestra oferta de productos puedes contactarnos rellenando el formulario que aparece en la barra lateral.

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