La higiene de los pacientes de hospitales, centros sociosanitarios y centros médicos es importante a la par que compleja. Las nuevas tecnologías y la necesidad de innovar constantemente han hecho evolucionar considerablemente las soluciones empleadas para la higiene íntima del adulto encamado. 

Si nos remontamos 50 años atrás, veremos que la higiene de adulto encamado, que en aquel entonces consistía en un cubo con agua y un trapo, no iba más allá del propio lavado. Es decir, se descuidaban todos aquellos aspectos relacionados con el bienestar del paciente y con el hecho de evitar infecciones o contagios. 

Aunque realmente, esta técnica, que precisamente tiene como objetivo el lavado, no es suficientemente higiénica. El hecho de no renovar el trapo cuando es necesario o no aclarar con agua como es debido, pueden agravar aún más los problemas de salud de los pacientes. 

Actualmente, la higiene del adulto encamado se está decantando cada vez más hacia la técnica del lavado sin necesidad de aclarado 

En posts anteriores presentábamos las toallitas higiénicas Prodene, especialmente pensadas para este fin. 

Estas toallitas, además de limpiar y desinfectar sin necesidad de aclarado, cuentan con componentes que ayudan a hidratar y cuidar la piel del paciente encamado. Este método supone también un menor esfuerzo para el personal sanitario.  

Además de la higiene corporal del paciente, es importante insistir en la higiene de manos en concreto. La OMS determina 4 casos en los que lavarse las manos ayuda a prevenir infecciones. 

El primero y especialmente para los trabajadores, antes del contacto con el paciente; el segundo, también para los trabajadores, antes de realizar una tarea antiséptica; el tercero para trabajadores y pacientes, después de la exposición a líquidos corporales; y el cuarto y último, para los trabajadores, después de tocar al paciente. 

 

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