Siempre asociamos la contaminación cruzada a la suciedad presente en el ambiente o a los residuos derivados de la producción. Y, en la mayoría de los casos, el material de limpieza empleado para su eliminación es visto como la solución.  

Pero lo cierto es que una bayeta sucia o un cepillo mal higienizado es igual o más peligroso que ponerse a trabajar con alimentos sobre una superficie que no se ha limpiado ni desinfectado previamente. ¡Los detergentes y desinfectantes no hacen milagros si las bayetas caminan solas! 

¿Qué material de limpieza debemos utilizar para evitar la contaminación cruzada? 

Los expertos siempre recomiendan trabajar con materiales de un solo uso. En este caso, los paños de tejido no tejido juegan un papel muy importante. Para la limpieza de los suelos, también existen recambios de mopas desechables fabricadas en TNT. 

Pero en algunos casos, no nos queda más remedio que recurrir al uso de cepillos. Recordemos que para la industria alimentaria disponemos de cepillos especiales codificados en color azul.  

Es en este tipo de situaciones donde debemos asegurar, no solamente que el útil de limpieza empleado se lava y desinfecta correctamente, sino que éste sea fácilmente lavable y que impida la acumulación de gérmenes en los rincones más difíciles. 

Determinar cuándo va a sustituirse un material desechable por otro nuevo es casi tan importante como definir la frecuencia de la limpieza y la desinfección.  

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