La obsesión por la limpieza deriva en la mayoría de los casos en un abuso de productos químicos en las áreas más superficiales o visibles, mientras que descuidamos la limpieza de elementos que, de no estar limpios, pueden perjudicar directamente a nuestra salud.

Precisamente, de este comportamiento nace una enfermedad relativamente novedosa conocida por el nombre de Sensibilidad Química Múltiple (SQM).

Esta enfermedad se adquiere a través de una exposición abusiva y repetida a diferentes agentes químicos que, a su vez, pueden causar una sensación de fatiga o malestar físico en general.

La Sensibilidad Química Múltiple fue reconocida como enfermedad en 2014, cuando el Ministerio de Sanidad la incluyó en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9-MC).

Los estudios que se han llevado a cabo hasta la fecha determinan que afecta a un porcentaje de la población que va del 2 al 10%, y que la mayoría de estos afectados son mujeres.

El agravante reside en que no solamente afecta a aquellos usuarios que están en contacto con químicos, sino que también influye en aquellos que se encuentran en espacios en los que se ha llevado a cabo una limpieza con productos químicos abusiva.

La SQM afecta prácticamente a todos los sistemas de nuestro cuerpo: respiratorio, intestinal, neurológico, cardiovascular, etc. creando una sensación de malestar y cansancio similar a la causada por la fatiga crónica o la fibromialgia. Precisamente, su peligrosidad reside en la posibilidad de que se convierta en crónica.

¿Cómo podemos prevenir la Sensibilidad Química Múltiple?

  • Como bien decíamos al inicio del artículo, la mayoría de las veces nos empeñamos en mantener limpias las superficies más visibles y olvidamos elementos importantes y capaces de poner en juego nuestra salud, como por ejemplo, los conductos de los aparatos de climatización, capaces de esparcir por el aire partículas nocivas.
  • Es importante implantar planes de limpieza que hayan sido previamente estudiados y preparados para esta causa y que incluyan productos que cumplen con la normativa vigente.
  • A modo de prevención, todas aquellas personas que trabajan con químicos deberían emplear una protección adecuada como por ejemplo guantes, mascarillas o gafas de protección.

CONSEJO PAPELMATIC

En Papelmatic contamos con la experiencia necesaria para asesorar y aconsejar a nuestros clientes en el uso de los diferentes productos de limpieza. La mayoría de las veces, no se trata del producto químico que se emplea (que también), sino en un error a la hora de aplicar la dosis necesaria.

Como bien expone el artículo, es importante mantener una higiene exhaustiva en aquellos elementos de los espacios capaces de propagar las partículas nocivas y abusar tanto de la limpieza de las superficies comunes. En términos de prevención, una mascarilla y un buen equipo de protección en general, ayuda a garantizar la seguridad de los diferentes operarios.

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