Cualquier elemento que podamos encontrar en un quirófano o cualquier otra zona hospitalaria es altamente susceptible ya que, puede haberse visto contaminado por fluidos biológicos o derivados. En estos casos, los residuos que se generan no son menos. Unos guantes o la carcasa de una jeringuilla, por ejemplo, pueden haberse visto contaminados por sangre del paciente. 

Para extremar las medidas de seguridad, la normativa exige el uso de bolsas de residuos GII. Se trata de bolsas con un mayor grosor y que presentan una resistencia superior a objetos punzantes. Suelen ser de color amarillo o rojo, dependiendo de cada comunidad autónoma. Además, las reconoceremos porque vienen serigrafiadas con las letras GII y el CIF del fabricante. 

¿Qué residuos debemos tirar a una bolsa GII? 

  • Residuos sanitarios víricos o infecciosos 
  • Residuos que contengan sangre u otros fluidos biológicos 
  • Agujas y material punzante y cortante 
  • Medicamentos 
  • Material de laboratorio 
  • Vacunas vivas y atenuadas 

Las bolsas GII pueden colocarse en la cama de los pacientes para evitar mezclar unos residuos con otros, o también pueden incorporarse en contenedores con una apertura cómoda y que minimice la necesidad de contacto. 

¿Quieres más información sobre las bolsas de residuos GII? Contacta con nosotros y uno de nuestros expertos en sanidad te asesorará.

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