Varios estudios demuestran que el “no tratamiento” de los biofilms aumenta el riesgo de sufrir Enfermedades de Transmisión Alimentaria (ETA).

 

La legislación alimentaria obliga a garantizar que los alimentos que se expiden están totalmente libres de bacterias. 

En artículos anteriores hablábamos de los biofilms y de la dificultad que supone detectarlos ya que, no se eliminan con el uso común de biocidas. 

 

¿Están relacionados los biofilms con las Enfermedades de Transmisión Alimentaria?

 

El “no tratamiento” de estos biofilms puede derivar en Enfermedades de Transmisión Alimentaria (ETA) que, además de poner en riesgo la salud de los consumidores, puede llegar a hacer que éstos se cuestionen si la propia marca que ha expedido los alimentos es de fiar. 

Precisamente, teniendo en cuenta lo que más preocupa a los consumidores, un ranking revela que son las sustancias químicas, las bacterias, la adulteración de alimentos, la aparición de nuevos virus, las nuevas tecnologías y las nuevas tendencias en este orden.  

Así, la OMS determina que las Enfermedades de Transmisión Alimentaria (ETA) vinculan biofilms y trastornos digestivos por contaminación cruzada. 

De esta manera, se puede establecer una relación entre los microorganismos que habitan en una planta de producción y el alimento que se produce en la misma. Por ejemplo, la Listeria puede llegar a permanecer en el queso hasta 7 años y en el pollo hasta 12.  

 

Nuestro consejo 

 

En Papelmatic recomendamos utilizar productos para la detección de biofilms en la industria alimentaria y aplicar eliminadores de biofilms enzimáticos para evitar que estos microorganismos con memoria puedan reproducirse. Así, evitamos riesgos innecesarios y mejoramos la percepción que tienen los consumidores de nosotros.

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